Diversos grupos de la aviación europea instan a la Comisión Europea a no ampliar el alcance geográfico del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE (EU ETS) para la aviación, advirtiendo de que una cobertura más amplia podría desencadenar represalias internacionales. La cuestión parece técnica, pero podría repercutir en los costes de las aerolíneas, la competitividad en las rutas de larga distancia, la financiación del combustible de aviación sostenible (SAF) y el equilibrio político entre la ambición climática europea y la diplomacia aeronáutica mundial.
Destination 2050 muestra su rechazo
Aviation Week informó de que la alianza Destination 2050, que representa a los principales agentes del sector de la aviación europea —incluidas aerolíneas, aeropuertos, fabricantes y proveedores de servicios de navegación aérea—, ha solicitado a los líderes de la UE que no amplíen el alcance geográfico actual del sistema ETS para la aviación. La advertencia se remitió a través de una carta abierta dirigida a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y a altos comisarios.
La alianza respalda el objetivo de cero emisiones netas de carbono para los vuelos que despeguen de la UE, el Reino Unido y la AELC (EFTA) de aquí a 2050. Su objeción no se dirige a la descarbonización en sí misma. La preocupación reside en que extender el ETS más allá de los vuelos dentro del Espacio Económico Europeo podría reactivar el conflicto internacional que se desató cuando la UE intentó aplicar el régimen de forma más amplia en el pasado.
El conflicto de 2012 sigue planeando sobre el debate
El recuerdo de lo ocurrido en 2012 resulta clave en la advertencia actual. Cuando la UE intentó anteriormente extender el comercio de emisiones a los vuelos fuera de Europa, los gobiernos y aerolíneas extracomunitarios mostraron una firme oposición. La disputa elevó el riesgo de represalias comerciales, incluyendo amenazas que podrían haber perjudicado las ventas de aviones europeos.
La UE adoptó finalmente un mecanismo de suspensión temporal («stop the clock»), limitando la aplicación internacional del régimen mientras se desarrollaba una política mundial de emisiones en la aviación a través del marco CORSIA de la OACI (ICAO). Destination 2050 advierte ahora de que esta exención expira a finales de 2026 y podría dar lugar a una ampliación automática si los responsables políticos no toman medidas.
Las aerolíneas reclaman que CORSIA continúe siendo el marco mundial
La alianza sostiene que la solución adecuada para la aviación internacional es un sistema CORSIA reforzado, en lugar de una ampliación unilateral del EU ETS. Dicha postura refleja una realidad política práctica: las aerolíneas operan a través de fronteras, y las normativas climáticas que difieren notablemente según la región pueden generar distorsiones de costes, disputas jurídicas y riesgo de represalias.
Las aerolíneas europeas no piden quedar exentas de los costes climáticos, sino un marco que consideran globalmente coherente. La tensión radica en que CORSIA ha sido criticado a menudo por ser menos estricto que los sistemas regionales de fijación de precios del carbono, mientras que las aerolíneas argumentan que los enfoques regionales fragmentados pueden resultar inestables tanto a nivel comercial como diplomático.
La financiación del SAF se sitúa en el centro del debate
La carta también solicita que los ingresos del ETS procedentes de la aviación se reinviertan en la descarbonización del propio sector. Este punto es clave porque las aerolíneas europeas ya se enfrentan a crecientes obligaciones de suministro de combustible de aviación sostenible en virtud de la normativa ReFuelEU Aviation. El SAF sigue siendo considerablemente más caro que el queroseno convencional y su disponibilidad continúa siendo limitada.
Si las aerolíneas aportan más fondos al ETS y, al mismo tiempo, pagan un sobrecoste por el SAF obligatorio, reclaman que parte de esa recaudación se reinvierta para que la transición resulte viable. Concretamente, la alianza solicita respaldo económico para los contratos de compra de SAF (offtake), nuevas tecnologías de aeronaves y motores, y un papel más relevante para la aviación dentro del Fondo de Innovación del ETS.
Por qué debería importarles a los pasajeros y viajeros frecuentes
La política de emisiones de carbono puede percibirse como algo ajeno a la experiencia del pasajero, pero acaba repercutiendo en las tarifas, la rentabilidad de las rutas y las decisiones sobre la red de vuelos. Si las aerolíneas europeas afrontan costes notablemente superiores en sus vuelos de larga distancia respecto a sus competidoras de fuera de Europa, ello puede influir en los precios, las frecuencias e incluso en qué rutas continúan siendo comercialmente viables.
Para los viajeros frecuentes, el tema reviste igual importancia debido a que las alianzas y las redes de fidelización dependen de la conectividad de largo radio. Un conflicto regulatorio sobre el alcance del ETS podría condicionar la forma en que las aerolíneas europeas compitan en los próximos años con las compañías del Golfo, Asia y Norteamérica.
Un difícil equilibrio para Europa
Europa desea acelerar la descarbonización de la aviación, y las aerolíneas no pueden oponerse de forma creíble a ese rumbo. No obstante, la advertencia actual demuestra que el sector marca un límite claro en la manera en que estos costes se trasladan al ámbito internacional.
La próxima fase del debate sobre el ETS de aviación de la UE pondrá a prueba si los legisladores son capaces de mantener la exigencia climática al tiempo que evitan una guerra comercial. Para las aerolíneas, la opción idónea es un mecanismo global de fijación del precio del carbono a través de CORSIA, junto con un apoyo más directo al SAF y a la tecnología. Para la UE, el verdadero reto es evitar que la ambición se traduzca en aislamiento.







