Qantas cuenta con varias salas de primera clase en distintas partes del mundo. La de Singapur es sencilla, pero elegante. Sin duda, no es tan extravagante como lo que ofrecen Japan Airlines o Cathay Pacific, pero, en mi opinión, supera a la sala de Qantas en Sídney. El aeropuerto de Changi en Singapur es conocido por su servicio de primera categoría mundial y la sala de primera clase de Qantas encaja a la perfección con los elevados estándares del aeropuerto. Ten en cuenta que la sala no está abierta todo el tiempo, sino que abre antes de los vuelos de Qantas. Durante mi visita, la sala abrió a las 14:00, con tiempo más que suficiente para mi vuelo nocturno de Finnair a Helsinki.
Ubicación
Nada más entrar, tras el control de pasaportes, verás varias señales que indican diferentes salas VIP. Asegúrate de seguir el canguro sobre fondo blanco para llegar a la sala de primera clase. Tendrás que subir por las escaleras mecánicas a la segunda planta y, una vez arriba, la sala está justo ahí.


Decoración
El área de la sala es como un pasillo estrecho. Hay una sección con cómodos sillones para descansar y otra con mesas de comedor. La sala luce distinguida y el personal viste con mucha elegancia. Dispone de duchas, pero aparte de eso no ofrece mucho más en cuanto a comodidades. Había pantallas grandes retransmitiendo deportes, un llamativo contraste tipo pub frente a la decoración, por lo demás exclusiva y elegante.


Alta gastronomía
El menú a la carta es la razón principal por la que cualquiera querría visitar esta sala frente a las opciones de la competencia en este aeropuerto de 5 estrellas. ¡Esta es sin duda la mejor parte de la sala de primera clase de Qantas! La comida es extraordinariamente buena; se sitúa con facilidad entre las mejores cocinas de cualquier sala VIP de aeropuerto. Algunos de los platos me resultaban un tanto exóticos, y no ayudó mucho que el personal simplemente se riera cuando intenté preguntarles en qué consistían.


En cualquier caso, sigo sin saber con certeza qué es el Nasi Lemak y el personal de la sala tampoco ayudó en ese sentido. Una vez hecho mi pedido, llegó el turno de asaltar el pequeño bufé. El bufé no es gran cosa, pero al menos está ahí.

Cuando los platos empezaron a llegar, su sabor me dejó fascinado. En particular, su Torta di Verona estaba riquísima y el personal no paraba de servirme más. 😋





El bar
La sala cuenta con una barra con bármanes encantados de servirte una copa. Puedes pedir directamente en el mostrador o simplemente solicitar a los camareros que te traigan la bebida.



Conclusiones
Tal vez la sala de primera clase de Qantas en Singapur no figure entre las mejores salas oneworld Emerald del mundo, pero sigue ofreciendo una experiencia francamente sólida. La comida es exquisita, las bebidas son excelentes y cuentan con tantos camareros que no tienes que esperar mucho para que te atiendan. Esta es la sala a la que volveré sin duda la próxima vez que pase por Singapur.







