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La sala Velázquez de Iberia en Madrid-Barajas es pésima

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Para muchos viajeros frecuentes, las salas VIP no Schengen suelen ser el lado positivo de viajar por Europa. Las aerolíneas acostumbran a reservar sus mejores instalaciones para los pasajeros de largo radio, ofreciendo una gastronomía superior, espacios más tranquilos y una experiencia global más exclusiva. Por desgracia, la sala Velázquez de Iberia en el Aeropuerto de Madrid-Barajas desafía esa expectativa. Situada en la Terminal 4S, la sala insignia no Schengen de la aerolínea de bandera española se percibe como una oportunidad perdida, especialmente para una compañía que representa uno de los grandes centros de conexión de Europa. Por no hablar de que Iberia es la única aerolínea europea de oneworld que no cuenta con una sala VIP de primera clase.

Ubicación y primeras impresiones

La sala VIP se encuentra dentro de la tienda libre de impuestos

La sala Velázquez se encuentra justo después del control de pasaportes en la Terminal 4S. El acceso queda escondido dentro de la tienda libre de impuestos, una ubicación que ya de por sí resulta decepcionante para lo que se supone que debería ser una experiencia prémium de largo radio. Una vez dentro, el espacio delata de inmediato sus limitaciones: parece una copia mediocre de la sala Dalí de la zona Schengen en lugar de una mejora. Con tantos viajeros esperando que las salas no Schengen sean sustancialmente mejores, el parecido resulta difícil de pasar por alto.

Un diseño que cumple con lo mínimo indispensable

La decoración es lo que solo puede describirse como lo mínimo indispensable para una sala VIP moderna. No tiene nada de ofensivo, pero tampoco nada memorable ni prémium. Tonos neutros, mobiliario funcional y una distribución básica dominan el espacio. Podría estar en cualquier lugar, en cualquier terminal y bajo la marca de cualquier aerolínea. Para ser la sala insignia de largo radio, carece de carácter, calidez y de cualquier atisbo de aspiración.

Esta decoración aeroportuaria genérica bien podría ser la misma fuera de la sala

Si has estado en la sala Dalí de Iberia en la zona Schengen, te sentirás como en casa; tal vez demasiado. Dado que la sala Velázquez está destinada a atender salidas internacionales, la falta de diferenciación resulta una decepción.

Esto me hace bostezar

Opciones de comida decepcionantes

La comida es donde la sala Velázquez tropieza de verdad. La oferta de desayuno recordaba más a un buffet de hotel poco inspirado que a la sala VIP de largo radio de una gran aerolínea. Bollería básica, una reducida selección de platos fríos y opciones calientes tibias no consiguen transmitir ninguna sensación de disfrute ni de confort. Nada destaca, nada parece cuidadosamente seleccionado y nada indica que Iberia entienda lo que los pasajeros de largo radio realmente desean antes de un vuelo.

Los hoteles suelen tener mejores desayunos

Una sala no Schengen de mayor categoría suele elevar su gastronomía: productos frescos, sabores regionales o, como mínimo, algo que parezca preparado con esmero. La sala Velázquez falla por completo en este aspecto.

No me despierta ningún entusiasmo

Bebidas

La selección de bebidas es aceptable y ofrece los refrescos y cervezas estándar que cabría esperar. El bar de vinos es un buen detalle en teoría y posiblemente sea la única zona donde la sala intenta distinguirse. Aun así, la ejecución se siente rutinaria en vez de refinada. Los pasajeros que busquen una experiencia vinícola destacada o cócteles bien elaborados no encontrarán mucho que celebrar aquí.

Bar de vinos

Una sensación general de decepción

Las salas VIP de Iberia arrastran desde hace tiempo la fama de ser funcionales pero poco estimulantes, y la sala Velázquez, lamentablemente, refuerza esa percepción. La que debería ser la mejor sala VIP de Iberia en su propia base de operaciones es, en cambio, un calco casi exacto de la versión Schengen, sin las comodidades superiores que cabría esperar del buque insignia no Schengen de una gran compañía europea.

El resultado es un espacio que deja a los viajeros con ganas de más. Las salas VIP forman parte de la propuesta de valor del viaje, a veces incluso son un factor decisivo. Cuando una sala no Schengen no logra distinguirse de su ya mediocre homóloga Schengen, se hace difícil justificar las pretensiones prémium de Iberia.

Al final, la sala Velázquez refleja una verdad más amplia sobre Iberia: a pesar de operar desde una de las terminales más modernas de Europa y de dar servicio a una importante red global, la aerolínea a menudo da la impresión de limitarse a hacer lo mínimo imprescindible. Para quienes esperan confort, personalidad o un toque de exclusividad antes de un vuelo de largo radio, la experiencia puede resultar más triste que gratificante.

La sala VIP del Aeropuerto de Tallin es un pequeño tesoro
KLM Crown Lounge 25 (Schengen) – Ámsterdam Schiphol

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